Bautismo

El bautismo es un sacramento de iniciación en el cual el contrayente recibe el Espíritu Santo, inicia el seguimiento del evangelio y se integra a la Iglesia. El ministro suele ser un obispo, sacerdote o diácono. Sin embargo, en caso de peligro de muerte, cualquier bautizado puede administrar un bautismo de emergencia. El bautismo está dirigido tanto a niños como a adultos.

Significado del bautismo

La ceremonia del bautismo representa la purificación del pecado original y convierte al bautizado en templo vivo de Dios. Por lo tanto, el bautismo constituye una invitación a la santidad y a la Iglesia, y el comienzo de una vida fundada en el Evangelio.

El signo visible y obligatorio del bautismo es el agua, que representa la purificación y la renovación de la vida. La Iglesia practica el bautismo por ablución, que consiste en derramar agua sobre la cabeza del bautizando.

La oración o forma que sella la eficacia del bautismo es la siguiente: «Yo te bautizo en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo».

Existen otros elementos complementarios de la liturgia bautismal, tales como la unción del óleo y el Santo Crisma; la luz del cirio pascual y las vestiduras blancas. El óleo es aceite de oliva que se unge en el pecho para transmitir el don de fortaleza. El Santo Crisma es aceite perfumado que se unge en la cabeza en representación del Espíritu Santo.

La luz del cirio pascual es una vela larga y gruesa que representa a Cristo resucitado y el deber cristiano de irradiar su luz. En el bautismo, se transmite a padres y padrinos para que aumenten la fe del bautizado. Las vestiduras blancas son el símbolo de la santidad y de la entrada al «rebaño» de Cristo, o sea, a la Iglesia (por eso antiguamente se confeccionaba en lana de ovejas).

Fundamentos bíblicos del bautismo

El fundamento del bautismo está en los evangelios. Según estos, Juan el Bautista administraba el bautismo de inmersión en las aguas del río Jordán. Jesús fue bautizado por Juan antes de iniciar su vida pública (ver Mateo 3, 13-17; Marcos 1, 9-11; Lucas 3, 21-22; Juan 1,29-34).

Los evangelios señalan también que Jesús encomendó a los apóstoles bautizar: “Vayan, pues, y hagan discípulos a todas las gentes bautizándolas en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo” (Mateo 28, 19). Otras referencias son: Marcos 16, 16 y Juan 3, 5; los Hechos de los Apóstoles y las cartas pastorales de Pablo y Pedro.